Saludo de la Coordinadora
Centro Juvenil
Los Centros Juveniles Salesianos, inspirándose en la experiencia educativa de Don Bosco y en su Sistema Preventivo, se configuran en la sociedad actual como oferta a los jóvenes de una zona determinada, con una propuesta educativa integral en el tiempo libre.
Responden, con medios concretos de tipo personal, cultural o social, a los intereses, inquietudes y necesidades más profundas de los jóvenes, en clima de libertad, responsabilidad y respeto.
Hace una propuesta de valores de inspiración evangélica, y posibilita su experiencia concreta y favorecen la creación de una comunidad educativa juvenil en la que jóvenes y animadores viven una misma experiencia y descubren una vida con sentido.
Los CENTROS JUVENILES SALESIANOS son ambientes educativos de vida joven y de experiencia cristiana. Se presentan como espacios de animación de la cultura representativa de los jóvenes, y de proyección para un mayor compromiso en la vida personal, familiar, social y eclesial de sus miembros, junto a todos los grupos y movimientos que, en una zona trabajan con y para los jóvenes.
Mi nombre es María del Carmen Ávila Rodríguez y, con alegría y espíritu de servicio, asumo de nuevo la coordinación de la pastoral en nuestra casa salesiana de Utrera.
Como Salesiana Cooperadora y profesora de Ciencias en ESO y Bachillerato, vivo con ilusión la misión de educar y acompañar a los jóvenes, ayudándoles a descubrir el sueño que Dios tiene para cada uno de ellos.
El lema que nos guía este curso, “Protagonistas de la historia”, nos recuerda que no somos simples espectadores, sino que cada uno de nosotros está llamado a escribir con su vida páginas de esperanza, fraternidad y fe. Los jóvenes, en especial, están invitados a descubrir que son protagonistas del proyecto de Dios y que su historia tiene un valor único e irrepetible.
Se nos presenta un año cargado de momentos para crecer, celebrar y compartir. Ojalá sepamos vivir cada experiencia como una oportunidad para construir juntos una comunidad más abierta, alegre y comprometida, donde cada persona pueda sentirse acogida y llamada a transformar el mundo.
Que María Auxiliadora y Don Bosco nos acompañen siempre en este camino y nos animen a soñar y trabajar con pasión por los jóvenes.
Os deseo un curso lleno de ilusión, de historias compartidas y de protagonistas que, con sus gestos, hagan presente el Reino de Dios en nuestra casa.